Pablo Pérez: este hombre también camina

Parece, por su estampa, un obrero petrolero de esos recios y curtidos. Viene de AD, milita en Un Nuevo Tiempo, gobierna el Zulia y colecciona el Almanque Mundial

Parece, por su estampa, un obrero petrolero de esos recios y curtidos. Viene de AD, milita en Un Nuevo Tiempo, gobierna el Zulia y colecciona el Almanque Mundial

Si no se hubiera cruzado la política en su camino Pablo Martín Pérez Álvarez, de 42 años edad, hubiera sido basquebolista, deporte que practicó durante su infancia y juventud. Ronda los 190 centímetros de estatura y tiene la corpulencia para tomar rebotes bajo el aro y aguantar embestidas. Prefirió muy pronto -siendo un mozo universitario- el oficio de convencer gente, de ganar adeptos y ejercer la representación de otros. Y en eso anda: quiere ser el primer zuliano que se siente en la silla de Miraflores.
Pero antes hay que sudar mucho. Como hizo, un par de semanas atrás, por las calles aledañas a la avenida San Martín, en la parroquia San Juan. Vestía jeans, camisa azul manga corta, zapatos negros de suela. Lo acompañaba gente de los partidos que lo respaldan: Un Nuevo Tiempo, el MAS, Copei y, los más bullangueros de todos, los adecos, cargados de pancartas, con sus franelas y gorras alusivas al “partido del pueblo”, que quiere volver a ser lo que fue.

Era un mediodía típico: excesivo calor, tránsito pesado, las motos serpenteando sobre las aceras. Al ver a Pérez, al notar su comitiva, la gente se agolpó en las esquinas, salió a los balcones, a las puertas de su casa. Ayudaba el griterío de sus simpatizantes: “Se ve, se siente, Pablo Pérez Presidente”, decía el coro, acompañado de pitos y bocinas. Al candidato lo esperaba un recorrido de aproximadamente cinco kilómetros, por la avenida San Martín, desde la estación del metro Artigas, cruzando luego hacia El Paraíso para enrumbar al final hacia Montalbán.

Junto a Pérez caminaba su esposa, Carolina Gutiérrez. Una mujer pequeña y delgada, de 40 años, que llevaba un pañuelo blanco en la mano con el que secaba el sudor del caminante cuadra tras cuadra. Dos escoltas, serios, que guardan la mirada con unos lentes oscuros, seguían a la pareja.

A la hora de iniciado el recorrido una falla calló el sonido musical que sale de un camión. Pérez se molestó y hasta un “coño” se le fue. Pero la caminata contiuó: se detuvo a hablar con los kioskeros, abrazó a una doñita que se le abalanzó, tomó agua en una fuente de soda. Alguna gente se le acercaba para pedirle una vivienda, un trabajo. Susana Castro, de 23 años, le recordó que si llega a ser Presidente de la República le diera prioridad al empleo y la educación. Jorge Betancourt, de 69 años de edad, habitante de El Paraíso, lo que quiere, en cambio, es seguridad social.

Hay cordialidad en los encuentros. Los que no están con él quizás no se acercaban, o ni siquiera volteabam, pero nadie fue agresivo. “Al principio no me gustaba por ser de la provincia”, confesó Mariana Sepúlveda, una mujer de 44 años, que habita en la parroquia San Juan. Y sigue: “pero una vez que lo ví en persona y escuche sus propuestas, me convenció. Lo veo y lo siento muy sincero”- A Carlos Rojas, un hombre que ronda los 30 años edad, Pérez le transmite “buena vibra” y, además, le gusta que sea del interior del país: “Los de la capital están muy viciados”, soltó.

Milagros Parra, 46 años, cree que el país necesita un hombre como Pérez. “Tiene guaramo para meterse en esta zona sin importarle la presencia de personas que no lo quieren”, expresa. El sol apretaba cada vez más, pero Pérez apenas se detiene los suficiente para estrechar y dar uno que otro beso. En la avenida Páez, de El Paraíso, se subió a un par de autobuses, a saludar a sus ocupantes, y dar un mensaje breve, directo. Ahí un camión 350 se sumó al recorrido, ahora con sonido más potente.

Más atrás de Pérez, en el centenar de personas que lo sigue, venian , entre otros, José Manuel Hernández, que aspira a la gobernación de Vargas, y Stalin González, que vuelve a competir por la alcaldía de Libertador. Son más de las tres de la tarde cuando la marea de colores arribó a Montalbán, donde lo esperaba una tarima improvisada, levantada sobre unos camiones. Era el momento del discurso.

Pérez, como quienes compiten con él por la nominación presidencial, se ha pulido en estos meses de campaña. Va directo al grano, habla sin desgañitarse, tranquilo, como aparenta ser. Subido en la tarima, el hombre se ve aún más alto, más jugador de baloncesto pero vive, habla y suda por la política. “Nadie nos sacará del camino democrático”, expresó con la convicción de quien sabe, como Gobernador que es del estado Zulia, que los votos abren puertas. (Fuente: Diario 2011)

Para ganarle a Chávez

Omar Barboza Gutierrez

 

Cuando solicitamos el voto por Pablo Pérez en las primarias, lo hacemos, porque todo el que quiere investigar seriamente,  comprueba, que de las candidaturas que compiten para el 12F, la que claramente tiene mayor apoyo de los sectores populares es la de Pablo, y ese es un requisito indispensable para ganarle a Chávez o al candidato que presente el oficialismo.

En el contacto con el pueblo humilde, hemos palpado el desarrollo de una especie de movimiento telúrico en crecimiento en lo más profundo del pueblo venezolano que quiere un cambio liderado por Pablo Pérez, ellos quieren un cambio político que esté orientado de manera sincera, comprometida, con un cambio popular, es decir, que ese cambio esté dirigido principalmente en favor de los pobres, al lado de respetar la propiedad privada y el estado de derecho para todos sin exclusiones de ningún tipo.

Hasta ahora, Chávez hábilmente logra convencer a buena parte del pueblo venezolano, de que esta es una lucha entre él que representa al pueblo, y nosotros que representamos a la oligarquía y a los intereses del imperialismo norteamericano. Para triunfar debemos destruir esa mentira en la mente de muchos venezolanos, y para ello, debemos presentar una candidatura que no le facilite a Chávez darle visos de veracidad.

Para lograr eso, el candidato es Pablo, su origen humilde, la superación que ha logrado en base a trabajo y formación, su color de piel, su gestión como gobernador, su nombre y apellido que son tan criollos como el alma llanera, Pablo Pérez, y su cercanía con la gente del pueblo, nos ofrece la candidatura con las características necesarias para destruir la estrategia de Chávez. Otros aspirantes meritorios de la oposición, no reúnen esos requisitos, necesarios para triunfar en octubre.

Se trata de elegir un candidato que además de tener a través de la unidad todos los apoyos que puedan reunir los otros aspirantes, tenga la posibilidad real de competir con efectividad en el terreno de Chávez: los sectores populares, que hoy se sienten defraudados por este Gobierno, pero que para cambiar de posición necesitan una alternativa de nuestro lado, que les genere confianza, que lo perciban identificados con ellos.  Por eso hemos dicho que si en febrero queremos elegir un candidato para ganar en octubre, ese candidato es Pablo Pérez. (Diario La Verdad)

Primarias, Pablo, Presidente

Enrique Ochoa Antich

 

Lo primero es ratificar nuestro indubitable compromiso unitario. Quienes votaremos el 12, militantes del cambio democrático, el 13 tendremos un solo candidato presidencial, no importa que lo sea quien no contó con nuestro respaldo hasta ese día. Es lo hermoso y noble de este proceso. Si nuestro propósito es reunificar al país todo, y reencontrarnos en la diversidad con esa porción de pueblo que está del lado del candidato del gobierno; si estamos íntimamente convencidos de que sólo así, unidos todos, como lo hicimos para darnos la independencia y luego la democracia, podremos ganarnos el derecho que tenemos al desarrollo con libertad y con justicia social, entonces debemos asegurar esta unidad previa a la unidad nacional: la unidad de la oposición democrática.

Pero las primarias son, naturalmente, para contrastar opiniones, sin desmeritar, claro, las de quienes no estén de acuerdo con nosotros. Es el ejemplo que hemos dado, que estamos dando al país y al mundo. Es la lección que propinamos al autócrata, al déspota violento e intolerante. Es el paradigma que han encarnado con inmensa dignidad y mucha altura los precandidatos que concurren al evento electoral del próximo domingo.

De modo que cada quien tiene sus razones para decidir su voto en las primarias. Creo no equivocarme si digo que en última instancia, lo que la oposición busca es a quien pueda colocarse en mejores condiciones frente al adversario formidable que es Chávez, pertrechado del partidoEstado petrolero y carente de todo escrúpulo y, reconozcámoslo, apoderado de un discurso de reivindicación social que apela a los más recónditos instintos de la condición humana, en particular de los más pobres. Es tarea nuestra y de más nadie conjurar el peligro de elegir el 12 sólo a quien más nos guste, a quien más se parezca entonces al activismo opositor, perdiendo la perspectiva de escoger más bien a quien ponga la pelota más lejos en el campo del chavismo, a quien pueda entenderse mejor con ese 10 ó 15 % de chavistas desencantados con la deplorable gestión del gobierno y con el patológico reeleccionismo del autócrata pero que miran aún con desconfianza hacia la oposición.

Por eso la tarea consiste en desmontar la ecuación polarizante chavista: conservación y cambio, imperialistas y patriotas, izquierdas y derechas, y, básicamente, ricos y pobres. Esta última: la polarización clasista, la contradicción social, es el fundamento de toda la ecuación chavista. Ya lo dijo el famoso Manifiesto: patricios y plebeyos, señores feudales y siervos, burgueses y proletarios. Es la razón principal ­además de sus atributos como gerente­ por la que respaldamos a Pablo Pérez: porque dificulta más, obstruye mejor la eficacia de esa ecuación de ricos y pobres, oligarcas y pueblo con la que Chávez y los suyos pretenden eternizarse en el poder. No sólo por su talante popular sino por su pensamiento y discurso emparentado existencialmente con la democracia social. Porque encarna el cambio popular, Pablo Pérez es el que puede ganarle mejor a Chávez.

Pablo entonces, ése al que muchos llaman Pablo Pueblo, para que ganemos el 7 de octubre y para que el 8 tengamos Presidente. (Fuente: Diario Tal Cual)

Propuesta de Pablo Pérez para los empleados públicos

Manuel Rojas Pérez

 

El día 3 de febrero, en la ciudad de Valencia, en el marco del acto del Comando de Profesionales y Técnicos que acompañan su candidatura, con la presencia de una importante cantidad de personas por cierto, el precandidato Pablo Pérez se refirió a su propuesta para los empleados al servicio de la administración pública.

En concreto, Pablo Pérez destacó que es necesario fomentar la carrera administrativa, es decir, la estabilidad de los empleados al servicio del Estado, convirtiendo a la función pública en piedra medular de la reconquista de la democracia. Utilizando un ejemplo, el precandidato destacó que había que acabar con la “guachafa” de los docentes interinos, y darles titularidad en el ejercicio de sus cargos.

Total razón tiene Pablo Pérez. Lo hemos dicho en otras oportunidades: en Venezuela desde hace mucho tiempo no se hacen concursos públicos para el ingreso de personal de carrera a sus filas. La intención es clara: al gobierno no le interesa tener funcionarios de carrera (los llamados funcionarios fijos) porque la estabilidad que conlleva eso trae independencia para ejercer sus labores. Un empleado con un nombramiento como funcionario de carrera administrativa no tiene la presión psicológica de tener que asistir a una marcha del chavismo para que no lo boten de su trabajo. Por eso mismo, el Estado se ha llenado de contratados haciendo funciones de funcionarios de carrera administrativa, para poder presionarlos y llenar las listas del partido de gobierno y los autobuses que van a las concentraciones con el Presidente de la República.

La lista Tascón sigue vigente. Eso lo saben todos los que tienen alguna relación laboral con la administración pública. Pues, con esta propuesta, se asegura el final de la persecución y el atosigamiento. Dar estabilidad a los funcionarios públicos, disminuyendo la contratación pública por servicios profesionales a lo verdaderamente necesario. Es decir, con la propuesta de Pablo se acaban los contratos que tienen por finalidad amarrar al empleado público por el estómago.

Parte de la propuesta de Pablo pasa también por afianzar la contratación colectiva del sector público. Los empleados públicos tienen años sin mejorar sus condiciones laborales por medio de los convenios colectivos, lo cual viola de manera directa las disposiciones de la Constitución. Asumir esta bandera le da a los funcionarios la posibilidad de pensar en mejores condiciones de vida, y por tanto, empleados más contentos y haciendo un mejor trabajo.

He aquí, la propuesta a los funcionarios públicos que hace el precandidato Pablo Pérez. Estos tienen en él la certeza de independencia y estabilidad. Y los ciudadanos tenemos la oportunidad de contar con una administración pública que actúe desapegada a lineamientos partidistas, lo cual la hace eficiente y capaz de cumplir con la prestación de los servicios públicos, con igualdad para todos, esto como una manera de obtener formas eficaces de soluciones a las necesidades colectivas que permitan precaver conflictos de trabajo y desequilibrios sociales.

Me llena de satisfacción que un candidato haya señalado la importancia de la carrera administrativa para la función pública, ya que quien escribe, ha venido insistiendo en pasados artículos en la necesidad fundamental de que el próximo Presidente de la República apalanque el derecho a la estabilidad de los funcionarios públicos como eje fundamental de una nueva administración pública eficaz, en contraste con la desgracia en que se ha convertido la actual. Y más satisfacción me da que sea justamente Pablo Pérez, ya que con tal propuesta, ratifica que una oferta socialdemócrata es la que puede lograr resultados más efectivos y sin traumas, en el renacimiento de la democracia venezolana. (Fuente: Diario Correo del Caroní)

Pablo y la tarjeta única

Omar Barboza

 

Pablo utilizará su triunfo en las primarias para darle un instrumento sólido y definitivo a la unidad democrática: la tarjeta única

Siempre hemos considerado que es un error de quienes, estando de acuerdo con la necesidad de un cambio político en Venezuela, consideran al 7 de octubre de este año, cuando vamos a elegir al nuevo presidente de la República, como otra fecha más para que se produzca un torneo, una competencia, entre los partidos políticos de la alternativa democrática.

Nosotros, en cambio, consideramos que ese día el pueblo venezolano se enfrenta ante un reto sistémico; o rescatamos la vigencia plena de la democracia e iniciamos la construcción de un futuro seguro para todos los venezolanos o permitimos que se consolide en nuestro país el actual régimen, que en nombre de una supuesta revolución militarista concentra todo el poder en las manos de un hombre que controla todos los poderes públicos y cuya ambición principal es eternizarse en el poder sin respetar los principios democráticos, mientras al pueblo lo afectan la inseguridad personal y el alto costo de la vida.

Es por ello que consideramos una definición fundamental por parte de Pablo Pérez el haberse comprometido ante el pueblo de Venezuela a implementar el uso de la tarjeta única como símbolo de la unidad superior de toda la sociedad democrática para que represente a todos los venezolanos que queremos un cambio, seamos independientes o militantes de partidos políticos.
Es muy importante destacar la decisión patriótica de los partidos políticos que apoyan a Pablo en un acto de desprendimiento a favor del futuro de Venezuela, de ofrecer, de sumar sus símbolos, sus tarjetas, sus intereses particulares, en favor de construir un símbolo que nos represente a todos, incluyendo a los que de buena fe creyeron en el actual régimen y se sienten más cómodos votando por una tarjeta que represente la unidad nacional antes que votar por la tarjeta de un partido con el cual no simpatizan.

Es muy importante que los electores sepan desde antes de las primarias cómo va a utilizar la confianza que la mayoría le otorgue al candidato que resulte electo, con este paso ya la gente está clara de que Pablo utilizará su triunfo en las primarias para darle un instrumento sólido y definitivo a la unidad democrática: la tarjeta única. (Fuente: Diario La Verdad)

Para ganar: Pablo.

Omar Barboza Gutiérrez

Este año 2012 está destinado a presenciar el triunfo del cambio político en Venezuela por la vía democrática. El trabajo responsable por el futuro del país que ha venido haciendo la Mesa de Unidad Democrática nos permite afirmar que vamos a llegar a la elección presidencial en las mejores condiciones para lograr un gran triunfo popular que produzca un cambio en el país.

Entre las razones que tenemos para hacer la afirmación anterior, está el hecho de que en esta oportunidad quienes queremos un cambio somos más y estamos más unidos que nunca, se han incorporados factores que antes por diferentes razones no formaron parte de este proyecto, desde los que creyeron en la abstención hasta dos gobernadores electos con el apoyo de Chávez. Mientras que por el lado del  oficialismo ha quedado demostrado por los hechos el fracaso de la actual gestión de gobierno, a pesar de haber manejado más recursos que ningún gobierno en la historia nacional, con el control de todos los poderes públicos, sin embargo para citar algunos aspectos, la terrible inseguridad personal y el alto costo de la vida, son pruebas irrebatibles, junto a la corrupción y la incapacidad, del fracaso de este régimen.

La celebración de las elecciones primarias el próximo 12 de febrero será la extraordinaria plataforma de lanzamiento del candidato presidencial  de la unidad democrática que será legitimado por la voluntad popular, mientras que el candidato del continuismo oficialista se escogió él mismo, en su condición de propietario del Partido de gobierno y aspirante a la reelección eterna.

Nos corresponde entonces, escoger en las primarias al candidato que esté en mejores condiciones para derrotar la candidatura de Chávez y poner en marcha un nuevo modelo de gobierno y de Estado que le garantice a todos los venezolanos un futuro seguro, con desarrollo, paz y libertad.

En nuestro criterio, todos los aspirantes  dentro de la unidad tienen méritos para sustentar esa aspiración. Pero como no buscamos un candidato para competir sino un candidato para ganar, expresamos a continuación los argumentos que sustentan nuestra afirmación de que Pablo Pérez es el candidato en mejores condiciones para ganarle a Chávez o al candidato que lo represente.

En primer lugar, tiene la fuerza y el liderazgo para enfrentar con éxito al candidato del gobierno. Liderazgo que ha demostrado con hechos contundentes como lo fue la pasada elección parlamentaria, donde a pesar de la presencia personal de Chávez en esa campaña en el Zulia, además de que Rafael Ramírez como Jefe de Campaña en ese Estado utilizó sin límites los recursos de PDVSA, y por otra parte, CORPOZULIA con todos sus recursos, sin embargo, con el liderazgo de Pablo Pérez al frente, la alternativa democrática obtuvo 13 de los 16 parlamentarios a elegir, cosa que no ocurrió en otra parte del país.

Otro aspecto importante de este análisis es el hecho de que dentro de la guerra de encuestas normales en estos procesos, ha surgido un elemento común en todas ellas independientemente de quien las gane, en todas, en los sectores populares, especialmente en las clases D y E, Pablo Pérez gana claramente en estos sectores que son indispensables  para ganarle las elecciones presidenciales al oficialismo, de tal manera, que siendo un objetivo primordial para la alternativa democrática, escoger al candidato que tenga mejores condiciones para ganar la elección presidencial, este es un elemento fundamental.

Por otra parte, el apoyo de la unidad democrática, y de todos los partidos que la integran, le permitirá a Pablo consolidar el triunfo nacional, comenzando por garantizar un gran triunfo en el Zulia que es la entidad con mayor número de electores en el país.

A todo ello se le suma la capacidad demostrada por Pablo para el diálogo y el consenso necesario para fortalecer la unidad, lo cual ha demostrado asumiendo como propia la propuesta de la tarjeta única avalada por los Partidos que lo están apoyando, lo cual es una prueba evidente de su compromiso con la unidad superior de los venezolanos, por encima de los intereses partidistas o grupales. Además de su compromiso con la no reelección presidencial para luchar en contra de la tentación continuista en la Presidencia de la República que tanto daño le ha hecho a Venezuela. Es por eso que afirmamos: con Pablo vamos a tener un candidato para ganar.