El drama de los medicamentos

Carlos Guillermo Cárdenas D.
Realmente una situación dramática se vive en cuanto a los medicamentos de uso cotidiano para distintas patologías, situación que se ha prolongado en el tiempo y pone en peligro la salud de centenas y miles de pacientes. Medicamentos como la digoxina con aplicación en afecciones del corazón como arritmias cardíacas  y falla de la función de bomba ha desaparecido de las farmacias desde hace más de seis meses; otros antiarrítmicos han tenido la misma suerte. Las drogas antihipertensivas para normalizar la presión arterial son de muy difícil hallazgo, pues ni las de marca ni los genéricos están disponibles. Drogas de uso para la isquemia miocárdica como nitratos y nitritos. Antibióticos de uso genérico también escasean. Medicamentos para el tracto urinario, específicamente para tratamiento de cálculos renales, algunas hormonas, ungüentos para patologías dérmicas, psicofármacos específicamente algunos ansiolíticos, soluciones hidratantes por vía oral, analgésicos y antiinflamatorios están disponibles por temporada, pues son más las veces que no se pueden adquirir.
Algunos pacientes han tenido que acudir al vecino país granadino, pero nuestra moneda, totalmente desfavorable al cambio los hace prácticamente incomprables. Adquirir 30 tabletas de digoxina al cambio de la moneda está por encima de los dos mil bolívares.
La falla no se reduce a medicamentos, también se ha extendido a insumos quirúrgicos y de uso rutinario en el quirófano para cirugías diversas. Suturas, antisépticos y anestésicos de aplicación local, etc.
Se hace necesario un esfuerzo decidido para superar esta falla grave a nivel del sector salud. La previsión con tiempo suficiente debe constituirse en la práctica rutinaria, de manera que situaciones de emergencia como la actual puedan evitarse. Los laboratorios alegan la imposibilidad de adquirir la materia básica, el principio activo del medicamento, para la fabricación del terminado final,  por falta de divisas. Más del setenta por ciento de ellos son de importación directa.
Todo este panorama afecta sensiblemente el funcionamiento normal de las instituciones dispensadoras de salud públicas y privadas. Los procedimientos quirúrgicos deben retrasarse o posponerse, igual sucede con el procedimiento diagnóstico, esencial para una buena medicina, la estadía del paciente se prolonga aumentando el costo paciente/cama.
El derecho a la salud, principio esencial contemplado en la carta fundamental de las Naciones Unidas y en las legislaciones de los países, para la existencia de los seres humanos debe recibir todo el apoyo y solidaridad. El derecho a la salud, a la libertad, al libre tránsito, como tales, se ejerce. No requiere reclamo. El ciudadano que adolece de una afección acude al hospital en busca de salud, La institución tiene la obligación de brindársela sin restricción alguna. El derecho a la salud está consagrado en nuestra carta magna.
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