Venezuela en retroceso: Para Mérida mañana es ahora

Tolentino Pérez Soto

 

Nadie cuestiona  afirmar que Mérida está detenida desde hace, aproximadamente,  14 años. Ningún análisis objetivo sostendría  lo contrario. Los índices de cualquier sector evidencian esa paralización. Más aún: no es un “congelamiento  en el tiempo”   sino un dramático y ostensible deterioro de  obras y metas que habían sido  logradas. La salud, la educación, la vialidad, la producción agropecuaria, el turismo, la actividad cultural,  el suministro eléctrico son, entre otros, signos lapidarios de este retroceso. Sólo se ha avanzado en  inseguridad,  en centralización del poder, en  confrontación socio-política, en  sectarismo, en   corrupción  y, en definitiva, en la baja calidad de vida y, también,  en la pérdida del empuje pionero  merideño…atributo que nos hacía orgullosos del gentilicio.

Más de alguien dirá que toda  esa realidad corresponde a la degradada  situación general que afecta al país. Desde luego,  “ese consuelo de tontos” es  cierto… pero no puede ser  argumento para convertirnos  en  “zoombies  adormecidos” que, aún confesionando ser  creyentes, no justifica una resignación  monástica que espere    soluciones  milagrosas.

Además de la denuncia y la reclamación pacífica    -opción democrática otorgada por la Constitución-    debemos prepararnos para  emprender el camino electoral. ¿Qué es muy temprano para preocuparnos  de  las elecciones a Gobernador y que resulta  un despropósito extemporáneo  alentar esa salida? .

Pues, si somos realistas,  junto con la movilización en torno a los graves problemas sociales que nos aquejan,  debemos empezar a pensar  con seriedad  en el cambio de autoridades regionales. Aquí no cabe la “modorra”   ni la “improvisación”. Cualquier   imprevisto  puede colocarnos ante sorpresivas decisiones electorales como, por ejemplo, el llamado a un  referendo revocatorio.

En consecuencia, ocuparnos del “mañana próximo” es asumir responsablemente  una rectificación  bajo la convicción de “no equivocarnos otra vez”, de no ser obnubilados por la demagogia o  la mediocridad  fanfarrona.  En Mérida hay tradición y testimonios de ser grandes e inteligentes ante las dificultades. No hay razón para facilitar el camino hacia el  barranco…eso es masoquismo y, si alguna vez fuimos presa de esa patología, es momento de reaccionar.

Nadie explica por ejemplo  que, siendo mayoría ciudadana,  nos encontremos sometidos. En los dos últimos eventos electorales a nivel presidencial  la ciudad de Mérida arrojó el siguiente resultado: oposición democrática  64.01 % y 69.22%, respectivamente. Alguien  -para contrarrestar el argumento-  recordará la última y desconcertante elección a Gobernadores… pero ese resultado obedeció a  estrategias  equivocadas que no reflejaban  el sentimiento merideño. En todo caso, la experiencia sólo sirve   para archivarla como  decisión equivocada  e   irrepetible. Para no distraernos en justificaciones  inoficiosas, hoy sólo vale la evidencia de contar con  una plataforma de apoyo democrático  consistente cercano a los dos tercios del electorado. ¡Lo indiscutible es saber que esa plataforma no admite devaneos personalistas ni aventuras desquiciadas y cuyo éxito  exige  sólo un compromiso: la unidad!

La inteligencia elemental obliga, entonces,  ocuparnos de las elecciones próximas donde se privilegie   el interés por Mérida y no la ambiciosa ceguera de   “personeros obstinados”,  el ”sectarismo partidista” o el “maniobrismo grupal”. Hoy más que nunca debe  jerarquizarse, con sinceridad, una opción  auténticamente merideña  que  garantice  conocimiento,  eficiencia y capacidad.

Bueno, ¿cómo empezar  esta obligante tarea de avizorar y conseguir  la salida de este largo y nefasto túnel?.   Como hay que   ser directos y      francos  para    expresar     nuestras visiones personales     -que, desde luego no suprime  el anuncio de otras opciones…filtradas posteriormente por una democrática elección primaria-  yo creo que un carta  de éxito y de  unidad puede ser  la del  ex Gobernador Jesús Rondón Nucete,  ahora en situación de independiente y dueño de un reconocimiento mayoritario de los merideños por la extraordinaria labor que desarrolló durante su gestión en el primer cargo ejecutivo  regional.

Como hablamos con el corazón, insisto en  que anunciar un nombre no es excluir a otros notables merideños. La intención es ir construyendo camino en forma realista y demostrar que hay salidas auspiciosas, arraigadas con  el terruño y probadamente capaces. Lo importante es convencernos que para Mérida  el “mañana” comienza “hoy”.

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