Mandado

A Oswaldo

            Viejas latas llenas de leche que habían sido dadas en teteros prolongados y otras de manteca donde sacaban témpanos de grasa para fritar pedazos de cochino con tocino que habían sido criados en apartados solares cercados por retazos de maderas, latas y amarrados por alambres oxidados.

Vetustas paredes eran perforadas con clavos oxidados y golpeadas con un experimentado martillo donde guindaban estas pesadeces rellenas de abonos y plantas destinadas a un futuro, guindadas desde ventanas y viejas tapias. Desde allí vieron pasar recuerdos con sentimientos a un lado en el pollo del descanso agarrado desde rejas forjadas de hierros puros.

Inocentes niños iban entre las bodegas de Orangel y Las cuatro milpas de Doña Eloísa, compraban lochas convertidas en quintales, libras y arrobas.

El juguetero Miguel Carballo se quedó viviendo en los espacios de La Mucuy cuando una mañana llegó con el equipaje de su timidez hasta estos espacios, atreviéndose a visitar la bodega de Orangel, al entrar sus espacios estaban inundados de tablas encaramadas, telarañas, largos escobillones arrinconados, rollos de papel, mostradores de vidrios envejecidos y finas líneas de maderas con dos entrepaños que ubicaban chucherías de pueblos y los infaltables largos chicles Papaupa, mientras en las repisas agarradas a paredes estaban aceites de oliva, harinas y sardinas con panes del color de Dios agarrados por trasparentes bolsas plásticas.

En la entrada de estos abastos habían cajones repletos de plátanos verdes y maduros, papas, apio, pimentones y unas viejas neveras que funcionaban con kerosene donde vendían helados de queso con leche, colita y guanábana.

Mujeres ocupadas con críos lavaban pañales de telas en algodón puestos a secar detrás de enjambres de neveras forradas en peltre, mientras inocentes niños salían de pantaloncitos cortos con piernitas llenas de frio y franelas de mangas que llegaban a los codos, corrían con un pan bajo sus brazos hasta llegar a sus casas con humos de leña en sus mandados.

 

Miguel A. Jaimes N.

lamucuyandina@gmail.com

Premio Mejor Columnista Diario Frontera Mérida 2011

Premio estadal Gabinete cultura Mérida Gran Explosión Bicentenaria MPPC 2012

Segundo premio nacional mención periodismo Ministerio poder popular para Cultura 2013

Marzo 20 de 2013

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