La crónica menor: Los primeros obispados republicanos

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

Los primeros obispados republicanos en Venezuela fueron los de Barquisimeto y Calabozo. Se unían a los tres de la colonia: Caracas, Mérida y Guayana. Su nacimiento fue lento y difícil. Al espíritu patronatista de los gobiernos se unían las divergencias, a veces, profundas con los arzobispos caraqueños, la inestabilidad política que no permitía un diálogo continuo por los cambios de gobernantes y la lentitud de la correspondencia con Roma que debía ir primero al Delegado Apostólico en Bogotá o Santo Domingo ante de tener respuesta oficial.

En 1846, el Congreso elaboró un proyecto para la creación de un nuevo obispado con capital en Barquisimeto, desprendiéndole territorios a Caracas y Mérida. Elevaron la consulta al Arzobispo Ignacio Fernández Peña éste sorprendió a propios y extraños con su contrapropuesta. Lo más conducente, escribe, era pensar en varios obispados, uno en occidente y otro en el centro con Calabozo como capital.

Finalmente, el Congreso aprobó en su sesión del 4 de mayo de 1847, la creación de dos nuevas diócesis: Barquisimeto y Calabozo asumiendo casi en su totalidad las observaciones del metropolitano caraqueño. Al poco tiempo el Presidente José Tadeo Monagas envía letras al Papa Pío IX exponiéndole el proyecto y pidiéndole su aprobación. La Sagrada Congregación Consistorial, en 1848, expidió tres Breves en los que solicita al Arzobispo Fernández Peña, proceda, a incoar el proceso canónico que lleva a la aprobación pontifica definitiva de la solicitud presidencial.

Los asuntos políticos generales se enturbiaron con el trágico 24 de enero de 1848, día aciago para el parlamento venezolano, calificado como el “asesinato del Congreso”. Las relaciones Iglesia-Estado corrieron igual suerte con el polémico gobierno del General José Tadeo Monagas. Las acaloradas discusiones del Ministro Antonio Leocadio Guzmán con el Arzobispo Fernández Peña, llevaron a este último a la tumba.

El tiempo corría inexorablemente en contra del proyecto de las dos nuevas diócesis. En 1851, asume la Presidencia de la República José Gregorio Monagas, lo que le daba continuidad a la política relativa a los asuntos eclesiásticos. Pero estando vacante la sede de Caracas, el Vaticano consideró prudente esperar.

En 1853, el nuevo Arzobispo Silvestre Guevara y Lira suministró información favorable y la Santa Sede preparaba las bulas correspondientes. Sólo faltaba cubrir los costos de 3000 escudos para la remisión de los documentos pontificios pero el gobierno no lo hizo. Vendrán después los gobiernos del convulsionado período de la Guerra Federal.

Como señal de benevolencia hacia Venezuela el Papa Pío IX firmó las bulas de erección de las sedes de Barquisimeto y Calabozo, el 7 de marzo de 1863. Es la fecha que conmemoramos hoy a 150 años de distancia. Habrá que esperar hasta 1868 y 1881 para que Barquisimeto y Calabozo, respectivamente, tuvieran su primer obispo.

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