No olvidemos la Constitución y sus mecanismos de revocación y consulta

Estimados amigos luego de los acontecimientos electorales del domingo se deben reconocer dos situaciones que por su naturaleza expresan por ser antitéticas la existencia de dos Venezuelas, esto parece obvio pero debe ser profundizado por cuanto más allá de lo visible, se intuye la existencia de otras fuerzas que hablan de debilitamientos y de fortalecimientos de los actores políticos. En tal sentido la cuantificación de votos y la distancia entre uno y otro candidato debe vigilarse pues se esta olvidando algo esencial en la acción política que provee nuestro instrumento más democrático, la Constitución Nacional.

Por ello en medio de la frustración política que el bando del proyecto progresista está experimentando en una suerte de decepción amorosa, debemos por un lado, -y es el deber de Capriles Radonski y el grupo de políticos que apoyan su proyecto de regeneración nacional así como de los intelectuales que cada vez son más necesarios-, mantener la expectativa política, es decir, volver la acción política frustrada y presa de una sensación de estar en el limbo o en el abismo en una suerte de reconversión erótica del cambio posible, de lo porvenir que es pulsión e impulso para la acción en el tiempo y espacio real de la sociedad.

Se necesita entonces de una nueva cultura política y de un nuevo imaginario cuyo horizonte no puede pasar por la tutela de la burocracia de un gobierno a todas luces con rumbo al socialismo de corte cubano y su promesa de felicidad  a largo plazo y a costa de las libertades individuales (solo basta detenernos en el tema de la propiedad privada que tanta irritación causa al gobierno de turno, tema ante el cual la oposición debe dar mayor campo a la discusión social más allá de restringirse a los ámbitos de élites y de la academia).

Repito debemos vigilar la cuantificación de votos pues se está olvidando algo esencial, que la Constitución Nacional provee mecanismos de revocación y consulta en materias de interés nacional, y esto depende de los porcentajes prescritos en los cálculos estimados por las diferencias electorales para la obtención de firmas para los revocatorios y referendos consultivos. Digo esto porque la prolongación del mandato presidencial se ve ahora como una cuesta arriba de años al infinito en el que el país ha sido modelado y continuará siendo modelado -salvo que los anticuerpos sociales se activen-, para la sumisión,  el mando y la obediencia, para la supresión del individuo en pro del Estado que en el fondo y sin eufemismos esconde el poder despótico del líder de turno y de su propio sistema burocrático nacido no de ideales, sino de redes de intereses perfectamente verificables en los estilos de vida de la nueva clase  cuya denominación más clara es de boliburguesía y cuya acción política a escala internacional no es fortalecer la presencia de Venezuela en el concierto global, sino de ofrecer una resistencia muy ingenua por cierto al movimiento global y en pro de la difusión de un proyecto político caracterizado por su inconsistencia y opacidad que ellos han denominado Socialismo del Siglo XXI.

Estos factores presentes en el paisaje político pre electoral: boliburgueses y opacidad política del proyecto socialista no fueron aprovechados con una estrategia comunicacional más incisiva y clara en la campaña política del candidato alternativo – por demás muy limpia de parte de lado democrático-, y tuvo como es de suponer sus consecuencias al dejar intacta la dirigencia media del oficialismo que actuó en consecuencia con la demagogia de un discurso que esconde la inmoralidad de sueldos que superan en un ochenta por ciento el sueldo de los obreros o de las pequeñas ayudas con las que el neopopulismo despótico tropical vende la ilusión de una ayuda social que construye una dictadura sobre las necesidades primarias en medio de un creciente retroceso de las posibilidades adquisitivas del venezolano.

En consecuencia es posible visualizar medios de contención que provee la constitución y que dependen de las ventajas porcentuales para evitar el avance de un proyecto socialista que desnacionaliza al país  en pro de un arrebato de ilusiones políticas megalómanas que ocultan con malabarismos discursivos y salidas fáciles  el caos interno que se vive en la cotidianidad de Venezuela.

Finalmente cuando enfrentamos la dura realidad del poder de las masas y de un líder mesiánico y carismático, no dejo  de pensar en ese extraordinario libro de Ettore Momigliano dedicado a Cronwell Lord Protector de Inglaterra y padre de una de las primeras revoluciones del mundo moderno. Momigliano decía al referirse a la obra que muestra la figura del poder despótico que:

“He aquí  la historia de un hombre y su ilusión; la del que cree que los pueblos pueden aceptar el presunto bien que no reclaman y que la tiranía les promete y, en parte, tal vez les procura, al precio de la humillación, de la esclavitud, de la pérdida, en fin, del precioso bien cotidiano de la libertad”

 

Prof. Luis Manuel Cuevas Quintero, Universidad de Los Andes,

desde México D.F.

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