La Cultura en el programa del Candidato Oficialista

Desde el punto de vista cultural, la oferta del candidato del gobierno se propone profundizar los alcances de la gestión gubernamental actual en cuanto a la transformación de los valores de la población venezolana a través del control de todas las instancias de la vida nacional, en especial la educación, los medios de comunicación y las políticas culturales.

Concepción sobre la historia, el pueblo y la nación venezolana: Se trata de conseguir la hegemonía política, social, económica, educativa y cultural, partiendo del reconocimiento de que tal hegemonía no se ha logrado y aceptando la existencia de valores “dominantes” fuertemente arraigados en la población. Tales valores dominantes serían los del capitalismo: egoísmo, individualismo, aculturación, violencia, destrucción cultural, exclusión política, económica y educativa, racismo y machismo. La ética socialista sería el fundamento del comportamiento ciudadano deseable y debe traducirse en la defensa de la nación, equivalente a la defensa del socialismo frente a sus enemigos y a la supremacía del bien colectivo sobre el individual. El bien colectivo requiere de hombres y mujeres organizados en comunas que obedezcan las grandes líneas de la planificación centralizada del estado e identifiquen su sentido de lo nacional con la refundación de la patria, solo posible por medio del liderazgo del candidato y la exclusión definitiva de la oposición de las grandes instancias de decisión económica, educativa y política en Venezuela.

“Estadocracia” y ciudadanía: La radicalización de la democracia participativa y protagónica no significa en esta propuesta que  las acciones y decisiones sobre la sociedad estarán en manos de las bases, sino la identificación de éstas con el estado como instancia que ejerce el poder político, económico, educativo, cultural y militar en la transición hacia la comuna como célula del estado-nación. La gestión cultural estará al servicio de sustentar y educar a la base social y política del estado.

Cultura y “liberación”: El sentido de cultura que se destaca es aquel que reinterpreta las representaciones artísticas e históricas de lo popular indígena, afrodescendiente, urbano o rural en términos de su adhesión al modelo de nación que se quiere implantar y que responde al siguiente relato histórico: de la independencia a 1998 Venezuela vivió la barbarie oligárquica y capitalista que ha sido  detenida por la fuerza de la revolución bolivariana encarnada en su máximo líder. Solo en el sustrato hondo popular ha permanecido el legado de Bolívar y hay que apoyar desde las políticas culturales a dicho sustrato para que coincida con las líneas maestras de la planificación del estado. La identidad nacional desde el punto de vista cultural asumirá como centrales las manifestaciones artísticas literarias e intelectuales que expresen lo popular en este sentido.

Análisis de Propuestas:

. Continuación de la política de publicación millonaria de libros y revistas sin seguimiento de su lectura y aprovechamiento.

. En cuanto a patrimonio tangible e intangible, el énfasis es exclusivo en lo popular.

. La política de los textos escolares será la formación de conciencia política revolucionaria y esta conciencia será identificada con la nacionalidad venezolana.

. Todas las instituciones públicas culturales deben producir críticas contundentes “a las formas culturales y las reconstrucciones históricas dominantes”. Por supuesto, estas críticas se transmitirán en los textos escolares, libros y revistas. La gestión cultural estará orientada a combatir a los enemigos políticos internos y externos.

. Estímulo  a la nueva cultura que se identifique con los valores adelantados por el gobierno nacional: politización del apoyo del estado a nuevas propuestas culturales.

. La globalización, la radio y televisión de servicio público con fines culturales, el impacto de las tecnologías de información y comunicación en la vida de la ciudadanía no son objeto de una propuesta de políticas culturales más allá de la hegemonía comunicacional, la difusión de valores nacionalistas y la idea de protección de los valores indeseables foráneos.

. El peso del sector cultural en la creación de empleo, la imagen de Venezuela en el exterior, la promoción de la diversidad ideológica y cultural no tienen lugar.

La oferta electoral parte de la idea de que el bien más preciado que tenemos es la independencia: se apela al sentimiento nacionalista y no a la valoración positiva y racional de la gestión actual.

Curiosamente, hay más promesas que logros a preservar puesto que en el sector cultural no se han cumplido las metas de lograr la hegemonía y desplazar los “valores dominantes”. Después de catorce años se reconoce que seguimos siendo un país rentista con graves limitaciones educativas y culturales.

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