La crónica menor

El Cancer: Vivencia Espiritual

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

Hay enfermedades y dolencias que pesan en la mente humana. La lepra fue durante mucho tiempo un estigma que segregaba de la sociedad a quien la padecía. Si alguien muere de un infarto o un accidente, no hay problema en señalarlo. Pero si se trata del cáncer, todo es diferente. Es una enfermedad que generalmente no avisa. Hay que estar vigilante para detectarla y frenarla a tiempo. Las estadísticas señalan que el cáncer de próstata es la segunda causa de muerte en los hombres en Venezuela. De allí, la conveniencia de hacerle cada año los exámenes correspondientes para detectar cualquier anomalía. En esta circunstancia me encontraba, cuando el antígeno me apareció muy alto y los médicos me dieron la voz de alarma. Hecha la primera biopsia, el resultado fue positivo, y la urgencia de proceder quirúrgicamente. Así fue.

Mi primera impresión fue la de sentir que caminamos con la muerte dentro del cuerpo. Es cierto que son tantas las circunstancias que hacen frágil la existencia, pero, se tiende a pensar que la cosa no es conmigo. Un accidente fortuito, la violencia desatada que ciega vidas, una dolencia fulminante que nos puede conducir al sepulcro, o la falta de atención médica adecuada y oportuna…Doy gracias a Dios por la serenidad y tranquilidad que me dio desde un principio. Vivir interiormente la finitud, lo pasajero de la existencia, es una llamada a buscar lo esencial que no es otra cosa que el servicio y el bien que debemos a los demás. Las parábolas del juicio final, que son las de la muerte, se me hicieron patentes: qué has hecho de tu hermano, visitaste al enfermo y encarcelado, te ocupaste del pobre…No hay otro test ni otra razón que dar, sino esa. Al atardecer de la vida seremos juzgados del amor, nos dice San Juan de la Cruz.

La preparación de la operación, la espera de la segunda biopsia, fueron una experiencia espiritual profunda. La oración de estos días, más que un paliativo o la búsqueda desesperada por la salud y la vida, se convirtió en una examen de conciencia para pensar qué debo hacer con mayor énfasis en lo que el Señor me dé de vida. Agradezco de corazón tantas expresiones de cariño y de fe, que son las que mueven la esperanza.

Para despejar dudas y evitar la incertidumbre de la desinformación, yo mismo declaré públicamente que me había operado de cáncer de próstata y que el último diagnóstico había sido negativo. A las personas más cercanas que vivieron la incertidumbre de la espera, mi reconocimiento por su paciencia, no exenta de lágrimas y afecto. Arrancar del corazón todo sentimiento malo de odio o desprecio, y reafirmar que trabajar por la paz, la concordia y la auténtica fraternidad, es la única razón de una existencia humana verdadera.Gracias, Dios mío, por regalarme esta experiencia de desierto, purificadora de todo mal sentimiento, que reafirma en mí, la confianza y la esperanza de Aquél que es la razón de mi vida de ciudadano, cristiano, sacerdote y obispo. Y un eterno Dios se lo pague a quienes hicieron posible que todo haya tenido un desenlace feliz. Cuenten con mi oración y afecto, en la seguridad de que hay que seguir siendo constructores de paz y esperanza.

32.- 3-6-12 (3230)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s