La Crisis y el Cambio

Omar Barboza Gutiérrez

 

Nuestro país está hundido en una grave crisis política cuya superación a favor del progreso y la paz requieren de la concientización del pueblo Venezolano haciéndole conocer la cruda realidad que estamos viviendo, y combatir las mentiras o medias verdades que vende el gobierno nacional a través de su aparato comunicacional bien financiado con recursos públicos con la intención de hacernos creer que estamos en el país de las maravillas, cuando sino cambiamos de rumbo vamos en dirección a la etapa superior del fracaso que es el caos y la continuación del clima de violencia e inseguridad personal.

Uno de los síntomas de lo que afirmamos es el hecho de que en esta supuesta democracia participativa y protagónica del pueblo, nadie sabe exactamente cuál es la realidad del estado de salud del Presidente de la República, y vivimos en una situación de incertidumbre e inestabilidad, porque la falta de verdad oficial es sustituida por los rumores y la desinformación, mientras se nota a leguas el enfrentamiento de quienes en el Partido de gobierno quieren sustituir a Chávez, el país se maneja por teléfono con la injerencia directa del gobierno de los Castro en los asuntos de interés nacional.

La inseguridad aumenta con signos de mayor violencia cada día, siendo nuestra juventud cada vez más, la víctima directa del consumo y tráfico de drogas, sin que el gobierno nacional tome una acción contundente frente a este flagelo que destruye la vida social en paz y corrompe a muchos representantes de las instituciones, mientras tanto la respuesta es la impunidad para quienes apoyen al gobierno, a pesar de las reiteradas acusaciones a miembros del Poder Judicial y altos jerarcas militares de estar incursos en narcotráfico, las instituciones venezolanas empezando por la Fiscalía General de la República dicen que no hay nada que investigar, la sangre del pueblo venezolano y el luto de miles de familia son consecuencia del efecto dañino de las drogas.

Cuando los representantes de esta supuesta revolución hablan de humanismo, las cárceles venezolanas son el ejemplo extremo de como se violan los derechos humanos, y el Estado representado por el actual gobierno no solo no cumple con el deber de hacer de las cárceles centros de rehabilitación  de los ciudadanos que incurren en delitos, sino que además quienes gobiernan en ellas son los delincuentes que están armados hasta los dientes, con armamento que debería estar en manos de las Fuerzas Armadas y nadie explica cómo ingresa a las cárceles, con las cuales además de someter a los propios prisioneros se pone en peligro hasta las familias que habitan cerca de los centros penitenciarios tal como ocurre alrededor de La Planta en Caracas.

Por otra parte nadie entiende la razón por la que el país se endeuda cada vez más cuando el petróleo se ha mantenido por un buen tiempo en 100 dólares o más por barril,  mientras se anuncian en varios países extranjeros inversiones con recursos del pueblo venezolano, crece la convicción de que nos estamos endeudando para resolver problemas de otros países y los de nuestra gente se agravan. No se entiende como se está pensando en pagarle los pasivos laborales a los trabajadores con unos bonos, cuando el BCV dice que entre los activos públicos en el exterior distintos a las reservas internacionales para el cierre del 2011 tenía más de 35.000 millones de dólares en monedas y depósitos, ¿por qué no se utilizan esos recursos para pagar los pasivos a los trabajadores del sector público? No se entiende y nadie explica.

Como complemento de lo anterior tenemos a un régimen que no respeta la propiedad privada y con ello espanta la inversión pública y privada que huye de las confiscaciones que representa la manera de expropiar en Venezuela, contribuyendo a la destrucción del empleo estable y bien remunerado, evitando por supuesto la creación de nuevos empleos de calidad por parte del sector privado.

Esa política económica atrasada que desconoce la realidad de la economía y trata de aplicar recetas fracasadas en todo el mundo, ha golpeado la producción de alimentos en Venezuela y nos ha conducido a vivir de la importación de comida, subsidiando con los dólares petroleros a los productores extranjeros y quebrando o retirando de la actividad a los productores nacionales porque no pueden competir con las importaciones subsidiadas con dólares preferenciales, ni trabajar a pérdida.

Para evitar la continuación en este camino del fracaso, debemos organizarnos para llevarle la verdad al pueblo y convocarlo para que se incorpore al cambio político que debe iniciarse el próximo 7 de Octubre con el triunfo de Henrique Capriles y de la alternativa democrática.

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