Ahora sí comienza lo bueno

Argelia Ríos

 

Un quórum robusto le daría una ventaja extraordinaria a la oposición

El poder también tiene miedo: las encuestas le sonríen y, sin embargo, teme a la volatilidad de la opinión pública. Las evaluaciones positivas que hoy benefician al Presidente no sólo son un efecto del prodigioso incremento del gasto público, ocurrido desde el mes de junio, justo tras la noticia sobre la fatal enfermedad del mandatario. Cabía esperar que la campaña por la tercera reelección de Chávez incentivaría el frenético uso de la chequera petrolera y que tal hecho beneficiaría las condiciones con que Chávez se enfrentará al 7-O. El asunto no debe causar desalientos: ciertamente, los estratos populares saben agradecer y aprovechar las ayudas, aunque también saben que la revolución tiene con ellos un trato utilitario en el cual está presente el objetivo de la compra de sus votos. Esa certeza sobre el tráfico de sus sufragios le añade incógnitas al plan de vuelo de la campaña oficialista, que afronta no pocos problemas.

Además del desenfrenado empleo de los recursos del Estado, otras razones han colaborado con el repunte del jefe bolivariano. Perseverante en su esfuerzo para evitar que los electores le perciban como a un hombre orgánicamente impedido, el jefe del Estado ha logrado el descreimiento de un anchísimo segmento de venezolanos -un 47%, según cifras del IVAD- que hoy manifiestan su convicción de que Chávez se encuentra por entero sano y en pleno ejercicio de sus facultades físicas y mentales. Esta extendida opinión sobre su vitalidad también estimula una gran interrogante en el campo del chavismo, donde se teme a los imponderables de salud que pudieran emerger y en las consecuencias que ellos generarían en la intención del voto. La inquietud es más que razonable, pues cualquier recaída podría minar, no los afectos -que los tiene y son sólidos-, pero sí la confianza en que el mandatario está en condiciones efectivas de ocuparse de las enormes responsabilidades del gobierno.

De la mano de esta preocupación salta otra que se le asocia: hasta el momento -y durante doce meses- Chávez se ha desenvuelto a sus anchas, en una intensa ofensiva donde no tuvo un contendor con rostro y nombre propio. La escogencia del candidato opositor este próximo domingo constituirá una prueba de fuego para ambos polos, donde, con justificada razón, se anidan interrogantes sobre el impacto que causará en la contienda una polarización que enfrente a un presidente enfermo y envejecido en el poder, con un candidato que irradie vitalidad, buenas intenciones y desconexión con el pasado… Huelga decir que ahora es cuando comienza lo bueno. En dos días se dará la voz de partida. Un quórum robusto le daría una ventaja extraordinaria a la oposición. El tablero ya no será el mismo. (Fuente: El Universal)

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